Improvisando un filtro de agua




Durante una larga travesía, podemos de repente quedarnos sin agua potable. Por eso, cuando nos veamos obligados a servirnos del agua del lugar para mantenernos hidratados, y aun antes de potabilizarla (mediante tabletas, yodo o hirviéndola), podemos improvisar un filtro casero para eliminar parte de los residuos que contiene y así mejorar su sabor.


Para esta tarea necesitamos una botella plástica cortada o una bolsa en la cual ubicar una sobre otra las capas de tela, carbón vegetal, arena, ceniza, piedras y algodón. Luego, colgamos el dispositivo y vertemos el agua en su interior. Dejamos que decante lentamente y obtendremos un fluido más libre de impurezas, que una vez potabilizado será más agradable de tomar.




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