PERCHERO ORIGINAL.

Coge una bombilla usada y con ayuda de un alicate retira todo lo que tiene en su interior.
Después de esto, el siguiente paso es preparar el cemento. Rellena con esta sustancia la bombilla hueca.
Coge un pedazo de cartón. Perfore y enrosque un tornillo a través de este, pegue el cartón a la bombilla de tal manera que la cabeza del tornillo quede en el medio de la bombilla, y la rosca en el exterior.
Después que el cemento se haya endurecido por completo, rompe la superficie de vidrio de la bombilla. ¡Ten cuidado de no cortarte!
En tus manos tendrás una «bombilla sólida» de cemento.
A continuación busca dos viejas tablas de madera. Revísalas atentamente y, en el caso de haber clavos innecesarios, sácalos.
Reviste las tablas con barniz, poniéndolas de tal manera que formen entre sí la letra T.
Perfora agujeros para las “bombillas sólidas». Asegúrate de que el tamaño de los agujeros sea el adecuado.
Luego enrosca las bombillas en los agujeros perforados.
¡Voilà, aqui tenemos un excelente cuelgarropas hecho con tus propias manos!
No tengas ninguna duda, este cuelgarropas será mucho más resistente que sus prototipos de plástico.
No sé a quién se le ocurrió la idea de que las bombillas usadas podían ser elementos de un cuelgarropas, pero personalmente creo que ese hombre debe ser un genio. Así, improvisando con los materiales que tenemos a mano, es posible hacer algo muy útil y necesario para la casa. Una vez más me siento convencido de que no vale la pena tirar nada a la basura, a cualquier cosa se puede dar una segunda vida. Comparte con tus vecinos y amigos esta fascinante clase magistral sobre la fabricación de un cuelgarropas único. ¡Quizás ellos también quieran hacer algo parecido!

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