Las iniciativas solidarias de varios restaurantes que donan aquellos alimentos que les sobran cada día

Cerca de un tercio de la comida que se produce en el mundo acaba en la basura. En Europa, en concreto, desperdiciamos 179 kilos de comida por cabeza al año. Mientras esto sucede, 800 millones de personas pasan hambre a lo largo y ancho del planeta. Cifras que, sin duda, invitan a reflexionar sobre la urgente necesidad de encontrar formas creativas para compartir la comida. Esta es la historia de una de ellas:
“Vamos a hacer un experimento. Si funciona pasará a ser algo habitual. Casi todos los días nos sobran pinchos. No los guardamos para el día siguiente, así que los tiramos. Pues eso es lo que no queremos. Quedarán entre la puerta y la persiana metálica, envueltos individualmente en una caja de cartón, para que quien los necesite se los lleve. Os necesitamos para darle difusión”.
Eduardo López Collado, propietario de la cafetería Positano, en la calle San Lázaro, publicó el viernes este mensaje en una red social y puso los pinchos en la puerta del local esa misma noche. Miles de personas aplaudieron su proyecto y los ocho pinchos que puso en la caja de cartón desaparecieron seguramente rescatados por las personas que más los necesitaran en ese momento.
los pinchos

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Al igual que sucedió en la atrevida iniciativa en Galdakao permite dejar y recoger comida libremente en una nevera instalada en plena calle y sin más normas que el sentido común. López Collado se confesó abrumado por la enorme acogida que ha tenido su iniciativa, que ha llegado a toda España e incluso a países como Alemania, México o Argentina.
Barra_de_pintxos_Donosti_03

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“Confío en que los que se llevaron la comida sean personas que lo necesitan”. El hostelero asegura que no pretende dar lecciones. “No soy quién para invitar a nadie a seguirme, cada uno con su negocio hace lo que quiere. Yo no puedo poner más pinchos, pero si todos los que sobran en Oviedo se diesen…”
Cafetería_positano_fachada

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López Collado deja claro que no es la primera ni la última vez que la cafetería de la que es propietario desde hace dos años, pero en la que trabaja desde hace una década, realiza una iniciativa de este tipo. El propio hostelero y los trabajadores del bar corrieron la media maratón a favor de Cáritas y colaboraron con el Banco de Alimentos o la Cocina Económica. A sus 44 años, percibe que la situación social se ha recrudecido:
“Hace 20 años no llegaba la gente a pedirte
los pinchos que sobraban por la noche, ahora sí”.

SEMBRANDO EJEMPLO

No querían hacerse famosos, pero se han convertido en el restaurante más popular de España.Los propietarios del Rochi de Santander llevan semanas ofreciendo a los más necesitados la comida que les ha sobrado:
“En una de las puertas del establecimiento, “en la más alejada de la entrada principal”, hay una pequeña mesa roja con doce tuppers de plástico y un cartel que dice con letras mayúsculas: ‘Si lo necesitas, coge’.
En un primer momento, el dueño del establecimiento situado en el número 11 de la calle Florida de la capital cántabra deseaba que su buena acción pasara desapercibida: “No somos Cáritas ni la Cocina Económica, pero queremos echar un cable a los vecinos de la zona que lo están pasando mal”, asegura en una entrevista concedida a El Diario Montañés.
Existen proyectos similares en otros países como el berlinés Food Sharinga través del que un grupo de jóvenes alemanes montó en 2014 una red digital para entregar y recoger comida. En ella, los particulares ofrecen productos que los interesados pueden recoger en sus casas o acercan los alimentos a neveras solidarias y puntos de intercambio.

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