COMO CULTIVAR CEBOLLAS

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Elige el tipo de cebolla que quieres cultivar. Como ocurre con la mayoría de las frutas, verduras y hortalizas, las cebollas ofrecen distintas variedades entre las que deberás elegir una, dependiendo de la temporada en la que quieras cultivarlas. Hay tres colores principales de cebollas (blanco, dorado y rojo o morado), cada uno con su propio sabor característico. Además, las cebollas se dividen en dos variedades según su tipo de cultivo: de día largo y de día corto. Las cebollas de día largo se llaman así porque empiezan a brotar cuando los días duran entre 14 y 16 horas (al final de la primavera y principio del verano), mientras que las de días cortos empiezan a brotar cuando los días duran entre 10 y 12 horas (en invierno y al principio de la primavera).
  • Las cebollas de días largos crecen mejor en zonas situadas al norte, mientras que las de días cortos crecen mejor en el sur.[1]
  • Las cebollas doradas tienen un sabor ligeramente dulce, mientras que las blancas tienen un sabor fuerte y algo más agrio, y las cebollas rojas o moradas se suelen consumir en crudo en lugar de cocinadas.

En general, hay dos formas corrientes de plantar cebollas: utilizando el bulbo o utilizando semillas. Los hortelanos suelen preferir plantar los bulbos, ya que son algo más resistentes y resisten a las malas condiciones climáticas mejor que las semillas. Sin embargo, si quieres plantar cebollas en una zona de interior y trasplantarlas después al exterior, puedes cultivarlas desde el inicio plantando las semillas.[2]
  • También puedes cultivar cebollas trasplantándolas, pero este método no siempre da buenos resultados y es mucho más dificultoso que simplemente utilizar los bulbos o las semillas.
  • Acude a un vivero local para pedir consejo acerca de los bulbos o las semillas de cebollas que crezcan en tu zona.

Averigua cuándo debes plantarlas. El cultivo de las cebollas puede ser algo delicado si no se plantan en el momento adecuado. Si se plantan durante épocas frías, pueden estropearse o gastar más energía en sus flores que en sus bulbos durante la primavera. Si plantas semillas, hazlo en una zona interior y al menos 6 semanas antes de trasplantarlas al exterior. Las cebollas se pueden plantar en un terreno exterior a final de marzo o a principio de abril, o cuando sea que la temperatura en tu zona se mantenga por encima de los -6.7 ºC (20 ºF).


Elige la zona ideal para el cultivo. Las cebollas no son especialmente delicadas en lo que las condiciones de cultivo se refiere, pero existen ciertas preferencias. Selecciona un lugar con espacio suficiente y con buena iluminación natural. Las cebollas pueden alcanzar un tamaño algo mayor cuando crecen con suficiente espacio, por lo que debes tener en cuenta que cuanto más amplia sea el área donde las cultives, más grandes serán. Evita plantarlas en terrenos compartidos con árboles o con plantas más grandes.
  • Las cebollas crecen bien en camas de cultivo elevadas, por lo que si no consigues encontrar un terreno adecuado, puedes construir una cama elevada aparte.
Prepara la tierra. Aunque esto requiera algo de planificación, si puedes preparar la tierra del terreno en el que vayas a cultivar las cebollas con varios meses de antelación, obtendrás mejores resultados. Si puedes, empieza a arar la tierra a añadir abono en otoño. Si la tierra es demasiado rocosa, arenosa o contiene mucha tiza, mézclala con tierra para jardín para que adquiera una textura más homogénea. Además, debes averiguar el nivel de pH de la tierra y añadir cualquier compuesto necesario para conseguir un nivel de pH de 6 a 7.5.
  • Es mejor analizar la tierra para averiguar y modificar el pH al menos un mes antes de iniciar el cultivo, de forma que los aditivos que añadas tengan tiempo para hacer efecto y preparar la base en la que tendrán que crecer las cebollas.

Prepara la tierra. Cuando estés listo para cultivar las cebollas, ara la tierra a una profundidad de 15 o 16 cm (6 pulgadas) y añade una capa (1 taza por cada 6 metros / 20 pies) de fertilizante de fósforo. Utilizar una mezcla de 10-20-10 o de 0-20-0 ayudará a estimular el crecimiento de las cebollas. En este punto, asegúrate de eliminar cualquier mala hierba que pueda haber en el terreno de cultivo.


Cava los hoyos. Planta las cebollas de forma que no queden más de 2.5 cm (1 pulgada) de tierra sobre los bulbos o sobre las semillas; si el bulbo queda demasiado enterrado, se limitará y se obstaculizará el crecimiento. Deja un espacio de 10 a 16 cm (de 4 a 6 pulgadas) entre los bulbos, y de 2,5 a 5 cm (de 1 a 2 pulgadas) entre las semillas. Cuando las cebollas empiecen a crecer, podrás trasplantarlas y aumentar la distancia entre ellas para permitir que alcancen un tamaño mayor.



Planta las cebollas. Coloca las semillas en los hoyos que hayas cavado, cubriéndolas con 1,25 a 2,5 cm (de ½ a 1 pulgada) de tierra. Utiliza las manos o los zapatos para apisonar la tierra sobre las cebollas. Crecen mejor en tierra firme que en tierra suelta. Para terminar de plantar las cebollas, añade un poco de agua y ya solo quedará cuidarlas y contemplar cómo crecen.
  • Las cebollas trasplantadas requieren más agua que los bulbos y que las semillas, por lo que deberás regarlas con algo más de frecuencia si has elegido esta opción.
Imagen titulada Grow Onions Step 10

Mantén tu huerto de cebollas. Las cebollas son plantas relativamente delicadas, ya que su sistema de raíces es frágil y puede sufrir daños fácilmente debido a las malas hierbas. Utiliza una azada para cortar las malas hierbas que broten, en lugar de arrancarlas; arrancar las malas hierbas puede dañar las raíces de las cebollas y dificultar su crecimiento. Riega las cebollas cubriéndolas con unos 2.5 cm (1 pulgada) de agua todas las semanas, y échales fertilizante de nitrógeno una vez al mes para aportarles nutrientes. Un mes después de plantarlas, añade una capa de mantillo entre cada planta para fijar la hidratación en la tierra y frenar el crecimiento de las malas hierbas.
  • Si quieres que las cebollas adquieran un sabor un poco más dulce, riégalas con más frecuencia.
  • Si alguna de las cebollas florece, arráncala. Cuando una cebolla produce flores, quiere decir que ya ha alcanzado su tamaño y su sabor máximos.

Cosecha las cebollas. Las cebollas terminan de madurar cuando la parte superior adquiere un color dorado. En este punto, dobla el tallo de forma que quede tumbado sobre el suelo para que todos los nutrientes empiecen a dirigirse al bulbo exclusivamente. 24 horas después, los tallos habrán adquirido un color marrón y las cebollas estarán listas para cosechar. Saca las cebollas de la tierra y corta las raíces y los tallos a 2,5 cm (1 pulgada) sobre el bulbo. Deja que las cebollas se sequen durante uno o dos días al sol, y después déjalas en un lugar interior de ambiente seco durante 2 a 4 semanas para que sigan secándose.
  • Guarda las cebollas en medias o sobre una malla para que se mantengan aireadas mientras se secan. De esta forma, aguantarán más tiempo en buenas condiciones y conservarán mejor su sabor.
  • Las cebollas dulces se echarán a perder antes por su alto contenido en agua, por lo que debes consumirlas en un plazo más corto para evitar que se pudran.[3]
  • Desecha, o corta y utiliza cualquier cebolla que muestre signos de estar echándose a perder para que no contagie la enfermedad a otras cebollas guardadas en el mismo lugar.
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