¿QUÉ SON LOS ALIMENTOS TRANSGÉNICOS?








Los transgénicos son alimentos modificados genéticamente en laboratorios con técnicas que permiten insertar genes de bacterias, plantas o animales a plantas de cultivo (como el maíz, la soja, el arroz, entre otros) con el fin de hacerlos más resistentes a por ejemplo, ciertas plagas o sequías, o a los mismos herbicidas que se aplican para su cultivo --por ej. el tristemente famoso agrotóxico Glifosato. Esto permite esquivar la selección natural y la evolución, al intercambiar genes entre especies que naturalmente jamás podrían cruzarse. También se les conoce como organismos genéticamente modificados u OGM, también GMOs en inglés.

Soja Roundup Ready. El mejor ejemplo para entender cómo funcionan los transgénicos es la soja OGM, una de las variedades transgénicas más utilizadas. La empresa Monsanto vende las semillas modificadas de soja que integran en su ADN un gen que las hace resistentes al potente herbicida Roundup (que también produce Monsanto). Por lo tanto, los agricultores pueden rociar grandes cantidades de Roundup sobre la cosecha asegurando la eliminación de todo tipo de hierbas malas, sin afectar a la soja.

De entrada suena bien ¿no? Pero analicemos más profundamente. El primer gran cuestionamiento a los transgénicos es que no se sabe qué efectos pueden tener tanto en el organismo modificado como en todos aquellos a los que afecta. Las plantas a su alrededor, los animales que polinizan, los animales y seres humanos que la consumimos. Hasta la fecha se han hecho pocas pruebas y estudios para garantizar científicamente que su consumo no tendrá efectos nocivos a mediano y largo plazo. Pero ya tenemos ciertas pautas: la primera es la experiencia con otras tecnologías agrícolas como los pesticidas que hace 40 años se vendían como solución a diversos problemas rurales, y hoy se ha confirmado que causan múltiples daños al ambiente y a la salud.

En segundo lugar, existen evidencias de daños causados por algunas variedades transgénicas. En España se ha registrado la muerte de mariposas encargadas de polinizar los sembradíos a causa de la introducción de la toxina Bt en el maíz. Es conocido el caso de la variedad de maíz transgénico de la compañía Monsanto, MON 863, que generó daños en los órganos de ratones de laboratorio, así como cambios en la composición de la su sangre. Otra preocupación con respecto a los OGMs, es que se ha registrado un aumento en la utilización de herbicidas (dado que éste ya no afecta al cultivo principal) lo que ha generado mayor contaminación ambiental y la resistencia gradual de las “hierbas malas” a las que va dirigido.

Pero quizá una de las mayores preocupaciones es el riesgo de contaminación genética. Ocurre cuando la modificación genética se transmite a otras variantes de esa especie a través de la polinización. El gran problema es que la polinización es prácticamente incontrolable ya que opera a través de insectos y del viento. En México, p.ej. los maíces transgénicos importados están contaminando las variedades criollas o locales, exterminándolas, lo que es un atentado a la biodiversidad.

Aunado a esto se ha registrado la aparición de nuevos tóxicos en los alimentos, como la toxina BT presente en la variedad transgénica de maíz de la compañía Novartis que ha generado alergias en seres humanos.

Finalmente, los transgénicos son semillas infértiles lo que genera una dependencia de los agricultores a las multinacionales que controlan el mercado de las semillas y los productos químicos asociados. En Estados Unidos, se han registrado casos terribles de demandas contra productores que guardaron semilla que les sobró de la cosecha pasada y la volvieron a utilizar, o de campesinos cuyos campos no eran transgénicos pero que debido a la polinización aparecieron variedades OGM en sus campos. Cuando la compañía Monsanto descubrió estos casos demandó a los campesinos por tener variedades OGM en sus ranchos sin haberlas comprado.


En Europa, se obliga a los fabricantes a señalar en las etiquetas la utilización de transgénicos y no en todos los países se permite su siembra. En Estados Unidos y muchos otros países, no existe esa norma, por lo que no podemos saber cuándo estamos consumiendo esos alimentos. Los transgénicos se cuelan a nuestra mesa a través de tortillas, masa y otros derivados del maíz como el jarabe de alta fructosa.



FUENTE: SiempreViva Natural Health Community.




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