El vegetarianismo también es muy beneficioso para el equilibrio ambiental y ecológico del planeta.




Son conocidas las ventajas de una dieta vegetariana para la salud humana, pero sin embargo el vegetarianismo también es muy beneficioso para el equilibrio ambiental y ecológico del planeta. En consecuencia, adoptando una dieta vegetariana o incorporando más vegetales y frutas en tu alimentación diaria estarás incrementando tu bienestar y, al mismo tiempo, aportarás tu grano de arena para el cuidado del planeta.


Las razones para adoptar una dieta vegetariana son múltiples. Muchas personas lo hacen por los beneficios que conlleva para su salud, otras como una manera de proteger a las especies animales utilizadas para consumo humano. Sin embargo, una tercera opción también podría ser la colaboración con el equilibrio ecológico del planeta.
Es que el vegetarianismo puede ser muy beneficioso para el medio ambiente, y teniendo en cuenta el crecimiento de su influencia podemos pensar que se ha incrementado en cierto modo la conciencia ambiental en la población, como así también la búsqueda de una mejor calidad de vida consumiendo productos más sanos.
Si tomamos el ejemplo de Estados Unidos, que es uno de los países con mayor consumo de carne a nivel mundial, podemos comprender que el vegetarianismo sigue creciendo como alternativa. En la actualidad, alrededor de un 5% de la población de ese país sigue una dieta vegetariana, mientras que en 1985 solamente el 0,04% de los estadounidenses adoptaba esta opción.
Principales ventajas del vegetarianismo
Entre los beneficios ambientales del vegetarianismo podemos destacar:
  • Disminución en el consumo de agua, teniendo en cuenta que la ganadería requiere más agua que la agricultura. La producción de un kilo de carne insume alrededor de 18.500 litros de agua, mientras que una porción de arroz solamente necesita 100 litros.
  • Ahorro en el uso de combustible: tanto el transporte como el mantenimiento de la carne son procesos que necesitan más combustible que la producción vegetal. Por ejemplo, 1 caloría de proteína de origen animal requiere 54 calorías de combustible fósil para su producción, mientras que 1 caloría de origen vegetal (soja) insume solamente 2 calorías de combustible fósil.
  • Protección de bosques: alrededor de 6 millones de hectáreas de bosques son talados por año para alimentar y almacenar animales, posteriormente empleados para consumo humano.
  • Reducción de gases de efecto invernadero: los procesos de refrigeración de carne generan el 37% de las emisiones de metano producidas por la actividad humana, siendo uno de los gases de efecto invernadero con mayor impacto.



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