Misteriosas esponjas amarillas que han aparecido en la costa norte de Francia

Los expertos ya han descartado que sean organismos o espuma de poliuretano



Bolas amarillas con una textura similar a la de una esponja que han surgido en la costa del norte de Francia. ASOCIACIÓN SEA-MER / EPV
Empezaron a llegar a las costas con la marea el viernes 17 de julio y, en apenas unos días, ya eran cientos de miles y cubrían una extensión de 50 kilómetros de playa. Aunque las recogen, vuelven a llegar flotando en el agua. Se trata de bolas de espuma amarillentas que tienen el aspecto y la textura de una esponja, pero que no lo son. Está pasando en Pas-de-Calais, el norte de Francia, y su origen es un misterio.
Según la prensa local, hay toneladas de estos residuos varados en las turísticas playas la costa de Ópalo como Hardelot, Le Portel, Équihen-Plage, Wimereux, Boulogne-sur-Mer, Stella, Berck, Ambleteuse y Le Touquet y, aunque las autoridades locales las recogen, siguen apareciendo día tras día. La organización sin fines de lucro que lucha contra la contaminación de las playas Sea-Mer ha dado la voz de alarma y, en un primer momento, los expertos han descartado tanto que sean esponjas orgánicas o espuma de poliuretano. 
Una de las misteriosas bolas de espuma.
Una de las misteriosas bolas de espuma.
Los bomberos han tomado muestras de distintas formas y tamaño y las han llevado a analizar a Cedre, empresa especializada en la contaminación por hidrocarburos, para determinar su naturaleza y su posible origen. De acuerdo con los resultados de estos análisis, según informa BBC Mundo, están compuestas de parafina, una sustancia sólida, blanca, traslúcida, que funde fácilmente y está compuesta por hidrocarburos. Se obtiene por destilación del petróleo y se emplea para hacer velas, lápices, como aislante, en cosmética y farmacia y hasta en aditivos para alimentos.
Jonathan Hénicart, presidente de Sea-Mer, ha explicado al diario local La Voix du Nord que, "cuando las tocas. son un poco grasientas. Son frágiles, pero no se desmoronan fácilmente y no tienen un olor específico". "Deberíamos evitar el contacto con ellas", ha advertido.
Hénicart cree que en origen era líquido, que proviene de algún barco que transita la zona y que se ha solidificado en contacto con el agua fría. El estrecho de Pas-de-Calais es la vía marítima más transitada del mundo, con más de 400 buques comerciales al día, además de los barcos de pesca y embarcaciones de recreo. 
No es la primera ocasión que ocurre, según el rotativo, que asegura que en noviembre, se recogieron tres toneladas de algo similar en las playas de Berck Équihen. "La primera vez no fue parafina amarilla sino rosa. Y este verano recibimos tres toneladas de parafina blanca. Ahora, nos llegaron bolas amarillas", ha dicho Hénicart a una radio francesa.
La prefectura de Pas-de-Calais, en un comunicado que cita La Voix du Nord, sostiene que "no suponen un riesgo grave para la salud pública, la fauna o la flora" y mantiene las playas abiertas al público. No obstante, aconseja "no tocar los gránulos" y tener mucho cuidado de no ingerirlos de forma accidental, al tiempo que insta a las autoridades locales a retirarlas de las zonas de baño protegiendo a los operarios con guantes. En opinión de Hénichart, la enorme cantidad de parafina en la playa "hace que sea tóxica porque la vida silvestre tiene que convivir con esto".
Jérôme Hemberger, presidente de la asociación Nature Libre, ha declarado a la agencia Ruptly que este material "es muy desmenuzable", de manera que sus partículas pueden ser transportadas y esparcidas por el viento muy fácilmente. "Este material es petrolífero, por lo que va a necesitar alrededor de 100 años para biodegradarse", ha subrayado Hemberger.
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